jueves, 24 de marzo de 2016

CORELLA Y SU VIERNES SANTO








Corella. A lo largo de la historia, siempre ha destacado la Procesión de Viernes Santo de Corella por ser una de las más multitudinarias en participación, por su colorido barroco y por su lujo de detalles con personajes desde el Antiguo Testamento hasta la Resurrección. Entre sus personajes vivientes se mezclan pasos de gran interés histórico-artístico con imágenes como el Cristo de la Columna del escultor vallisoletano Gregorio Fernández, Cristos de Juan de Binies y un largo etcétera.
Por ello, estos días la ciudad recibe cientos de visitantes para conocer no sólo la renombrada procesión sino que además desean ver sus calles, casas blasonadas y su Museo de Arte Sacro –Fundación Arrese.
Hablar de la Semana Santa de Corella no es referirse únicamente a la procesión del Viernes Santo, es referirse a la visita de Monumentos o como popularmente se conoce, a recorrer las estaciones en la noche de Jueves Santo. Además, a las 12 de la noche del Jueves Santo parte un Vía Crucis desde la Plaza de la Merced hasta la ermita del Villar.
El Viernes Santo es el día álgido de la Semana Santa, comienza a las 12 del mediodía con la Función de las Siete Palabras en las que Orfeón Virgen del Villar y Capilla de Música interpretan las bellas melodías compuestas por Mariano García Zalba.



 Entre los actos más representativos cabe destacar la Entrada en Jerusalén. Tras el paso correspondiente, desfila un grupo de niños con las palmas, cuatro chicas portando una alfombra, y Jesús con el índice derecho alzado que va montado en un burrito muy adornado.



Asimismo, el Prendimiento es otro de los momentos de mayor autenticidad. Jesús camina descalzo con una soga al cuello. Los verdugos le subyugan con palos y tiran de la cuerda hasta que el reo vacila y se desploma. 


Pero sin duda, la escena cumbre del drama es el Encuentro de Cristo con Cirineo y la Verónica. En la plaza del Crucero, ante la atenta mirada del expectante público, Cristo camina portando una pesada cruz de cien kilos. Con el rostro sufriente camina lentamente hasta que aparece un hombre con hábito morado. Tras arrodillarse y besar el suelo en tres ocasiones, se aproxima a Cristo y le ayuda a acarrear su carga el resto de la procesión. Aparece la Verónica con un paño blanco y limpio y enjuaga la cara del Señor. En el lienzo queda impresa su imagen.

Recordaros que ésta preciosa Procesión, está declara desde 1967 de Interés turístico y figura como una de las cincuenta más importantes de España. Merece la pena acercarse a ésta acogedora localidad, que disfrutéis.


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